COVID-19: ¿Qué significa la confirmación de la transmisión aérea del virus SARS-CoV-2?

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Existen pruebas abrumadoras que confirman que la vía de transmisión dominante del coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo-2 (SARS-CoV-2) es la aérea. Esta constatación tiene importantes implicaciones para el ajuste de las estrategias de gestión de la pandemia, sobre todo en lo que se refiere a la importancia que se otorga al uso de mascarillas y a evitar las reuniones de personas hasta que la población alcance la inmunidad de grupo mediante la inmunización. En vista de ello, la reciente flexibilización de las restricciones en el Reino Unido, que permite la reapertura de edificios públicos, de establecimientos de hostelería al aire libre, de atracciones y de eventos, así como de instalaciones deportivas y de ocio en recintos cerrados, podría tener que replantearse y reconsiderarse.  

El modo de transmisión dominante del virus SARS-CoV2 es, sin duda, el aéreo1-3 lo que significa que puede contraerse al respirar aire contaminado. También se ha planteado la hipótesis de que el virus puede permanecer en el aire durante unas 3 horas con una vida media de 1,1 horas4Ello sugiere que, incluso cuando una persona infectada abandona un lugar, hay posibilidades de que otra persona no infectada contraiga la enfermedad al entrar en contacto con el aire que ha sido contaminado sin que haya otra persona cerca. Esto sitúa a la enfermedad COVID-19 en la categoría de otras enfermedades transmitidas por el aire, como la tos ferina, la tuberculosis, el resfriado común, la gripe y el sarampión. 

Dado que el virus responsable de causar la COVID-19 se transmite por el aire, es necesario volver a insistir en el uso de mascarillas no sólo en los lugares públicos, sino también en los interiores donde se sospeche que el aire está contaminado con el virus. Además, hay pocas pruebas que respalden otras vías de transmisión, como las gotas respiratorias o las superficies contaminadas con el virus que pueden causar la infección 5-6. Hay que mantener el distanciamiento social y evitar las reuniones a gran escala que pueden conducir a una mayor transmisión/infección. Esto se traduce en el uso de mascarillas todo el tiempo mientras se está en lugares públicos o, mejor aún, en el cierre continuo de los lugares públicos hasta que se haya desarrollado un nivel aceptable de inmunidad de rebaño mediante la vacunación a gran escala. Esto también significa que los sistemas de ventilación del aire en los hospitales deben ser reevaluados para asegurar que los trabajadores de la salud estén en un riesgo mínimo debido a la exposición al aire interior contaminado. El aislamiento físico de los casos positivos con contención del flujo de aire por separado puede ser la necesidad del momento para garantizar el tratamiento adecuado de los pacientes junto con la protección del personal sanitario mediante el uso de EPI modificados con aparatos de respiración autónomos. Además, sería necesario realizar pruebas continuas a los individuos para evaluar cuándo la persona deja de ser infecciosa y no puede transmitir la enfermedad al liberar el virus en el aire exhalado por medio de la tos/estornudos, etc. Hasta el momento en que el individuo sea positivo, tiene que permanecer en autocuarentena en su casa para garantizar que la transmisión a otras personas sea mínima. 

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A raíz de la reconfirmación de que el COVID-19 se transmite predominantemente por vía aérea, la actual relajación de las restricciones desde el 12 de abril en el Reino Unido, que permite la reapertura de establecimientos minoristas no esenciales, servicios de cuidado personal como peluquerías y salones de manicura, edificios públicos como bibliotecas y centros comunitarios, locales de hostelería al aire libre y atracciones turísticas, eventos al aire libre e instalaciones de ocio y deportivas cubiertas, puede requerir una reconsideración7.  

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Referencias  

  1. Greenhalgh T, Jiménez JL, y otros 2021. Diez razones científicas a favor de la transmisión aérea del SARS-CoV-2. Lancet. Publicado el 15 de abril de 2021. DOI: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)00869-2  
  1. Heneghan C, Spencer E, Brassey J et al. 2021. SARS-CoV-2 y el papel de la transmisión aérea: una revisión sistemática. F1000Research. 2021. Publicado en línea el 24 de marzo de 2021. (preimpresión). DOI: https://doi.org/10.12688/f1000research.52091.1 
  1. Eichler N, Thornley C, Swadi T et al 2021. Transmisión del coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo 2 durante la cuarentena fronteriza y los viajes aéreos, Nueva Zelanda (Aotearoa). Emerging Infect Dis. 2021; (publicado en línea el 18 de marzo.) DOI: https://doi.org/10.3201/eid2705.210514 
  1. Van Doremalen N, Bushmaker T, Morris DH et al. Aerosol y estabilidad de superficie del SARS-CoV-2 en comparación con el SARS-CoV-1. New Engl J Med. 2020; 382: 1564-1567.DOI: https://doi.org/10.1056/NEJMc2004973  
  1. Chen W, Zhang N, Wei J, Yen H-L, Li Y La vía aérea de corto alcance domina la exposición de la infección respiratoria durante el contacto cercano. Building Environ. 2020; 176106859. DOI: https://doi.org/10.1016/j.buildenv.2020.106859  
  1. Goldman E. Riesgo exagerado de transmisión de COVID-19 por fómites. Lancet Infect Dis 2020; 20: 892-93. DOI: https://doi.org/10.1016/S1473-3099(20)30561-2  
  1. Gobierno del Reino Unido. 2021. Coronavirus (COVID-19). Guidance - Coronavirus restrictions: what you can and cannot do. Disponible en línea en https://www.gov.uk/guidance/covid-19-coronavirus-restrictions-what-you-can-and-cannot-do#april-whats-changed. Consultado el 16 de abril de 2021.  

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